Para que Juntos por el Perú haya al menos intentado poner como su representante en la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados al radical César Tito Rojas pese a sus antecedentes lamentables, entre los que figuran el ser fundador del brazo político de Sendero Luminoso y casos de violencia, es porque el partido de Roberto Sánchez vive en una realidad paralela donde no se da cuenta de la gravedad de todo esto, o es que su intención ha sido provocar al país para victimizarse con el trillado recurso del “terruqueo”.

En qué cabeza puede caber que es positivo para el país y la imagen del Poder Legislativo poner en el grupo de trabajo encargado de velar por la ética de los diputados –con el agravante de que ya estaba acordado que quien designe Juntos por el Perú ocuparía la presidencia de dicha comisión–, a quien figura como fundador del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), grupo de fachada formado por orden directa de Abimael Guzmán para tratar de lavarle la cara a su secta maoísta y genocida.

Precisamente, las leyes peruanas en todas las instancias impidieron al Movadef participar en política por tener como “fundamento” al llamado “pensamiento Gonzalo”, que no es otra cosa que la justificación “ideológica” inventada por el cerebro retorcido y sediento de sangre de Guzmán, para atacar con dinamita y bala al Perú y a los peruanos hasta desaparecerlos, tal como lo intentó hacer desde el 17 de mayo de 1980 con el inicio de la lucha armada en Chuschi.

Por todo eso, no cabe otra posibilidad de que en Juntos por el Perú carezcan de la más elementan noción de lo que implicaba poner a su diputado Tito Rojas –que además carga con una condena por violencia familiar y es investigado por promover desmanes en Puno en 2023– al frente de la Comisión de Ética; o es que todo lo han hecho con la finalidad de victimizarse ante los cuestionamientos que sin duda iban a surgir por semejante afrenta al país y en especial a las víctimas del terrorismo.

Por todo lo visto, no tengo la menor duda que de haber ganado la segunda vuelta electoral y de tener a Roberto Sánchez en Palacio de Gobierno, Tito Rojas bien podría ser en este momento ministro de Defensa, del Interior o, lo que sería aún peor, de Educación, pues no olvidemos que este personaje hoy convertido en diputado por esas cosas que sólo se ven el Perú, pertenece al sindicato semiclandestino de docentes radicales y filosenderistas (esto según la Policía Nacional) creado por el golpista Pedro Castillo.

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