Alguna persona con alma caritativa debería aconsejar y hacer pisar tierra al excandidato presidencial Roberto Sánchez, quien luego de su derrota y de la vergonzante pataleta que está haciendo dentro y fuera del país –lo que no hace otra cosa que confirmar que jamás fue un demócrata–, cree que es alguien relevante en la política como para poner condiciones para tener un acercamiento con la presidente electa Keiko Fujimori y su futuro gobierno, que están convocando a todas las fuerzas a fin de dialogar por el bien del país.

Para empezar, absurdo por donde se mire que una de las condiciones de Sánchez sea el indulto de Pedro Castillo, quien ya tiene una condena de poco más de 11 años y es investigado con abundantes evidencias por actos de corrupción. Este sujeto merece pasar varios años tras las rejas por ser un vil golpista y ladrón. No hay motivo para liberarlo, pues incluso goza de muy buena salud. Han tratado de inventarle todo tipo de males para generar lástima y sacarlo, pero ha sido imposible. Está bueno y sano.

Además, el reo Castillo no tiene por qué estar en medio del debate político. Los golpistas no juegan acá. Deben ser protagonistas de las páginas judiciales o policiales, mas no estar inmerso en asuntos relacionados a una transferencia de poder tras elecciones en democracia. Sánchez cree que si continúa colgado de este sujeto y de su sombrero, va a seguir teniendo vigencia. Deberían decirle que las elecciones ya terminaron y que en unas semanas más volverá al anonimato político.

Otra de las condiciones es investigar y sancionar a los responsables de las muertes ocurridas entre los años 2022 y 2023 a causa de los desmanes tras la vacancia de Castillo. Hasta donde se sabe, la pesquisas relacionadas a esos lamentables sucesos que se dieron durante la presidencia de Dina Boluarte, están en manos del Ministerio Público. La otra exigencia es derogar las llamadas “leyes procrimen”. No se sabe si Sánchez se refiere también a la que tiene que ver con el uso de explosivos y que él mismo promovió.

Imagino que en la etapa previa al inicio del nuevo gobierno, Fujimori y su entorno deben tener cosas muy importantes que hacer como para ponerse a pensar en Sánchez y en sus absurdas condiciones. Además, qué tanto puede aportar si la gente que lo rodea es una lástima. El hombre se ha desubicado, quizá aconsejado por José Domingo Pérez, abogado de Castillo y uno de los pocos que se han quedado a su lado tras la derrota. El excandidato debería pisar tierra para no seguir haciendo el ridículo.