Las recientes elecciones presidenciales pusieron en debate el papel de los peruanos residentes en el exterior. Más allá de la coyuntura, este momento invita a reflexionar sobre algo más trascendente: la diáspora peruana es uno de los mayores activos estratégicos con que cuenta el país para su desarrollo económico y su proyección internacional.

Millones de peruanos viven hoy fuera de nuestras fronteras. Lejos de ser una pérdida, conforman una red global de empresarios, profesionales, investigadores y trabajadores que mantiene un vínculo permanente con el Perú.

Su aporte más visible son las remesas: según el Banco Central de Reserva, en 2025 los peruanos en el exterior enviaron US$ 5.368 millones —cifra récord, equivalente a 1,6% del PBI— que sostienen a cientos de miles de familias y dinamizan la economía.

Pero reducir su aporte a las remesas sería desconocer su verdadera dimensión. Cada empresario que abre mercados, cada profesional que atrae inversión, cada investigador que impulsa alianzas académicas, cada chef o emprendedor que proyecta la imagen del país genera un valor enorme para el Perú. Son, en los hechos, embajadores permanentes: promueven exportaciones, turismo, inversión y transferencia de conocimiento. Irlanda, Israel, India y Corea del Sur entendieron hace décadas que su diáspora es ventaja competitiva, no solo comunidad migrante.

Por eso preocupa que surjan propuestas para limitar la participación política de los peruanos en el exterior según el sentido de su voto. En democracia las diferencias son naturales; lo inadmisible es que los derechos ciudadanos dependan del lugar de residencia o de la opción política elegida. No hay peruanos de primera ni de segunda clase.

Desde la FCBPE promovemos otra visión: convertir a la diáspora en aliado estratégico mediante una política de Estado que fortalezca estos vínculos, reconozca a las cámaras binacionales como plataformas de diplomacia económica, y aproveche el capital humano y empresarial peruano en el exterior.

El Perú del siglo XXI ya no termina en sus fronteras: también se construye desde Nueva York, Madrid, São Paulo o Tokio. Reconocerlo es justicia, y también estrategia.

Canal oficial de WhatsApp
📍 Noticias · Política · Mundo· Actualidad