Guste o no, el nuevo Congreso bicameral ha quedado instalado al igual que sus mesas directivas, mientras que mañana asumirá funciones el gobierno de Keiko Fujimori, cuyos ministros, se prevé, tomarán juramento en horas de la tarde en Palacio de Gobierno. Con esto, el Perú empezará una nueva etapa en que más allá de las diferencias, tiene que haber trabajo conjunto por el bien del ciudadano.

Los casi 37 millones de peruanos deben ser la prioridad. Ellos no están atentos a derechas, izquierdas, insultos, agravios y demás, pues les interesa que no les roben cuando salen de sus casas, que no les maten a sus hijos por despojarlos de un celular en la esquina, que en la posta haya atención eficiente y oportuna las 24 horas del días, que el colegio estatal no se caiga a pedazos.

Les importa que Ejecutivo y Congreso trabajen para menguar los efectos de El Niño que está a la vuelta de la esquina y con una furia pocas veces vista. Por ellos hay que trabajar desde el primer día, no en las agendas políticas, ni en las viejas rencillas que a la gente le interesa un pepino cuando tiene una pistola en la frente para que entregue su dinero.

En los cinco años que se fueron hemos tenido autoridades para el olvido, tanto en la Plaza de Armas como en la Plaza Bolívar. Eso debe quedar atrás. No hay tiempo que perder cuando el país exige soluciones, antes que insultos y gritos de un lado a otro de los hemiciclos. Si no trabajan como el peruano merece, después no se quejen cuando no puedan salir ni a la esquina ante el repudio de la gente.