Lamentable que a tres años y medio del intento de golpe de Estado de Pedro Castillo del 7 de diciembre de 2022, la izquierda insista con la historia trucha de que el profesor chotano fue víctima de un complot desde diferentes sectores para sacarlo de la Presidencia de la República, cuando todos vimos a este sujeto anunciado el cierre del Congreso, la captura del sistema de justicia y el inicio de una dictadura.
Castillo estuvo en el poder hasta el momento mismo en que en complicidad con Betssy Chávez, Willy Huertas y Aníbal Torres, todos ya condenados en primera instancia por su acción en contra de la legalidad, leyó su mensaje al país desde el Despacho Presidencial. ¿Acaso fue obligado? ¿O es que alguien cree que el golpista fue “dopado” como trató de hacernos creer su expremier Guido Bellido?
Esa historia de que Castillo fue víctima de un golpe del Congreso o “la derecha”, es un burdo cuento que no resiste el menor análisis. El propio candidato presidencial de la izquierda Roberto Sánchez, renunció a su cargo de ministro castillista y cuestionó la medida del 7 de diciembre. Que ahora diga lo contrario por estrategia electorera, es otra cosa.
Lo único cierto es que pese a ser un inepto y proterrorista, Castillo fue legítimo presidente del Perú hasta el momento en que dio su proclama golpista. Hasta antes de eso no había votos para echarlo, aunque lo haya merecido. El hombre se puso la soga al cuello solo, así que no vengan con cuentos.




