Cómo habrá sido de contundente la derrota sufrida por Podemos Perú en las últimas elecciones generales que su dueño, José Luna, ha decidido disolver la bancada parlamentaria y reestructurar el partido, aunque si no se dan cuenta que el principal problema que el propio líder de la agrupación, los casos de corrupción que afronta y la lamentable campaña electoral que ha protagonizado, entonces que mejor apaguen las luces y se dediquen a otra cosa por el bien de la política en general y el país.

Luna como político es un desastre. Sus pesadas mochilas se llaman universidad Telesup, cerrada por impartir formación de baja calidad; y el caso “Los gángters de la política”, por el que el Ministerio Público ha pedido más de 20 años de cárcel para el dueño de Podemos. ¿Y así quería que lo elijan? Además, en el último proceso electoral la quiso pegar de “izquierdista” para captar los votos castillistas que finalmente se llevó Roberto Sánchez, un comunista rabioso de verdad. Nadie le creyó.

Otro pasivo que le ha costado caro ha sido jalarse para las últimas elecciones a personajes realmente impresentables como Raúl Noblecilla, quien admitió públicamente que ni votó por Luna; a Guido Bellido, quizá el peor premier que hemos tenido en nuestra historia, y a parientes de golpista Betssy Chávez, escondida en lo que fue la casa del embajador de México en el Perú. Era gente cercana a Pedro Castillo, a quien además Luna había ofrecido indultar si ganaba los comicios.

Luna creyó ingenuamente que con la salida de la cárcel de Daniel Urresti, a quien promocionaba como un experto en la lucha contra la inseguridad ciudadana a pesar de que no es así, la gente iba a votar por su partido y llevarlo a la Presidencia de la República. Debió tener en cuenta que el excarcelado general en retiro del Ejército se libró de su condena por el asesinato de un periodista ayacuchano solo por aspectos formales de su proceso, y no de fondo.

Ahora Luna dice que va a empezar de nuevo tras recibir apenas 226 mil 768 votos en las últimas elecciones (1,594%), pero se da por descontado que en la cúpula se mantendrán él y su hijo. Nadie creería que los dueños del partido, los que han metido la mano a la billetera gruesa, darían un paso al costado para dar oportunidad a “sangre nueva”. Así que está claro que todo será más de lo mismo en un partido que más bien debería seguir desaparecido tras no haber pasado la valla electoral.