El título de esta columna metafóricamente expresa mi opinión respecto a lo que va a ocurrir, hoy 12 de abril, con más de una treintena de partidos políticos obligados por la ley a participar en elecciones para las cuales no estaban preparados.

El sistema actual no fortalece la institucionalidad de los partidos políticos, por el contrario, la debilita; ya que, solo ve al partido como una maquinaria únicamente electoral, cuyo fin si es ganar elecciones, sin que medie un periodo razonable de gestación de bases y maduración de cuadros políticos antes de enfrentar una elección. Se debería permitir que se inscriban pero que no pierdan la inscripción a menos que no se presenten hasta en dos EG consecutivas. Igual debe ocurrir con los movimientos regionales permitiendo que conserven la inscripción a menos que no se presenten hasta en dos ERM consecutivas. Esto les daría tiempo para que puedan generar propuestas político-electorales serias y convertirse en la vía de canalización de las demandas de diversos grupos de la sociedad.

Las organizaciones políticas de alcance nacional o regional deben ser entes representativos y legitimados ante la sociedad. ¿Cómo se logra eso? Con trabajo constante a lo largo de un tiempo razonable integrándose en el tejido social.

Mantener el sistema actual solo hará que sigamos teniendo máquinas electorales portadoras de aventureros políticos con ansias de llegar al poder sin construir institucionalidad. El cambio es urgente si queremos institucionalizar nuestra política.