Las reuniones del presidente José Jerí con un empresario chino han puesto en cuestión su permanencia en la presidencia, el debate político se ha atizado y se han activado los mecanismos legales y de control parlamentarios. La Fiscalía ya inició una investigación preliminar, la Ley de Gestión de Intereses (Lobby) obliga a registrar toda reunión con personas que tengan intereses económicos en el Estado, y el empresario chino los tiene. Ello refuerza la tesis fiscal de un presunto favorecimiento ilegal a empresas chinas vinculadas al empresario. Las declaraciones de Jerí ante la comisión de Fiscalización, donde señaló que “quería comprar caramelos chinos”, se han considerado como un insulto a la inteligencia de los peruanos y a la majestad de la Presidencia de la República, lo que ha generado que se presenten mociones de censura y vacancia por incapacidad moral. La Asociación Peruana de Derecho Constitucional ha señalado que Jeri es un presidente en funciones y que, si bien el cargo de congresista es irrenunciable, al jurar como presidente, su cargo de congresista “está en suspenso o no habilitado”, en consecuencia, para apartarlo del cargo, la figura a aplicar sería la vacancia. La Ley Nº 27375 señala que “que el mandato conferido por el Artículo 115 de la Constitución al presidente del Congreso para que asuma las funciones de presidente por impedimento permanente de este último y de los vicepresidentes no implica la vacancia de su cargo de presidente del Congreso ni de su condición de congresista”. Dentro de este contexto, se ha ejecutado el show del caso “El Monstruo”, tosca cortina de humo que pretende eclipsar las reuniones indebidas del presidente. No es la forma de afrontar un problema tan delicado, ello genera más dudas sobre las justificaciones presidenciales.




