Lo que parecía una lejana posibilidad de espanto, ocurrió anoche gracias a este Congreso de sinvergüenzas y delincuentes: han elegido como presidente del país a un legislador de la bancada de Perú Libre como José María Balcázar Zelada, un impresentable que ha sido acusado de robo en Chiclayo, capital de su región de origen.

Cuando pensábamos que nos habíamos librado de la pesadilla de tener en Palacio de Gobierno a Pedro Castillo, este mismo Congreso que quiso ser cerrado por el golpista de Chota, ahora nos regala a quien lo reivindica, a quien incluso habría ofrecido indultarlo como el poder que le otorga el ser el jefe de Estado.

De esto van a tener que responder las bancadas del antes llamado “bloque democrático” que se han prestado a esta infamia, a esta muestra de odio hacia el Perú y sus ciudadanos en defensa de los intereses subalternos de sus líderes que más parecen cabecillas de bandas criminales.

El Perú no merecía esto, no merecía este Congreso, no merecía a Balcázar, un octogenario defensor de las relaciones sexuales entre hombres adultos y niñas menores de edad.

¿Están contentas las izquierdistas feministas? Bueno, ahí tienen a su presidente.