Vocabulario subido de tono, enfrentamientos, agresiones verbales, son situaciones que se han hecho frecuentes en la actividad profesional del periodista Gonzalo Núñez; quien hace algunos días en su programa de radio usó expresiones racistas para calificar el trabajo del futbolista de Alianza Lima, Eryc Castillo. Inclusive, el comunicador antes de lanzar su penoso comentario, admitió que lo que iba a decir al aire era racista, pero igual lo soltó con alevosía, convencido de que era la forma correcta de expresarse en un medio de comunicación. No pasó mucho tiempo para que le recordarán a Núñez que había cometido un delito, porque si es que no lo sabe, el racismo y la discriminación ya está tipificados en el artículo 323 del Código Penal, el cual sanciona la distinción, exclusión o restricción basada en raza, origen, etnia o idioma que anule derechos fundamentales. Tras la protesta del Ministerio de Cultura, el Club Alianza Lima, entre otros colectivos, el comunicador no tuvo otra opción que disculparse.

“Cuando uno la friega, hay que sacar los pies con dignidad. Sé que hay mucha gente que no cree, pero lo digo con mucha sinceridad. No sé qué decir. Lo único que puedo pedir es disculpas a Alianza, a los clubes peruanos, a la sociedad en general. Estoy muy dolido y no me queda otra que hacer esto. Pido disculpas al club Alianza Lima ante todo”, dijo un compungido Núñez, que al parecer ha hecho de este tipo de exabruptos su marca registrada. Pero, ojo, la masiva aparición de podcasts en el ciberespacio se han convertido también en escenario para el exceso y allí parece que no hay forma de controlarlo. Muchos de estos “comunicadores”, para conseguir tráfico, vistas y acogida en el mundo virtual, no tienen reparo en decir lo que se les ocurre, sin pensar en las consecuencias. Solo recordemos que hace algunas semanas en un canal de You Tube llamado Zodeka, un joven no tuvo mejor idea que insultar con frases racistas y clasistas a Pol Deportes, un adolescente de Huancavelica que se hizo viral por narrar la final de la Libertadores desde el Cerro de Puruchuco. Para que vayan enterándose, según nuestro código penal: se sanciona tanto la discriminación directa como la incitación pública a actos discriminatorios, incluso a través de internet o redes sociales. ¡Están advertidos!