El fallecimiento del general Francisco Morales Bermúdez ha despertado sentimientos de respeto y de crítica. En mis diálogos con él, que están publicados (Mi última palabra: testamento político del general Francisco Morales-Bermúdez en conversaciones con Federico Prieto Celi), se abordan algunos temas polémicos.
Juan Velasco le había prometido entregarle el mando el 3 de octubre de 1975, aniversario del golpe revolucionario, pero supo por los servicios de inteligencia que un grupo de generales y coroneles de izquierda estaban preparando un cambio, sacando a Velasco para poner a un general de izquierda antes de esa fecha. Entonces Morales Bermúdez se adelantó a su vez e hizo el cambio el 29 de agosto en Tacna.
Se le ha acusado a Morales Bermúdez de haberse sumado al Plan Cóndor, al que pertenecían Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, todos gobiernos de derecha. Pero el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas del Perú era de izquierda. Se decía que la iniciativa era del general Luis Cisneros Vizcarra como ministro, pero cuando se afirma que intervino en el Plan Cóndor este general estaba de agregado militar en París. La venida a Lima del general Rafael Videla y la posterior ida de Morales Bermúdez a Buenos Aires, tuvo como la materia el apoyo argentino a unas instalaciones eléctricas en el Perú. Lo del Plan Cóndor fue una acusación falsa.
La leyenda de que Morales Bermúdez quería atacar a Chile se originó en un libro de Eloy Villacrez Riquelme “Patriotas y Traidores”, que era seguramente copia de una práctica del Estado Mayor del Ejército, una rutina académica.
Se le ha juzgado y condenado en ausencia en Italia por haber expulsado del Perú a dos indocumentados argentinos ingresados a nuestro territorio, pero así está establecido en las leyes: a un extranjero ilegal se le expulsa por donde entró. Así lo hizo el ministro del Interior, Pedro Ritcher Prada, sin siquiera informarle por adelantado al presidente. Habían entrado por la frontera de Bolivia y se les expulsó por esa misma frontera. La justicia y la Cancillería peruana han impedido cualquier intervención indebida de Interpol.
El general Morales Bermúdez insistía en aclarar estos puntos en defensa de su honor.




