Juramentada y oficialmente en funciones, la presidenta constitucional del Perú dirigió su primer mensaje a la nación, que fue concreto y con planes ambiciosos en temas de infraestructura vial. De igual forma se refirió al fortalecimiento de los programas sociales como pensión 65, donde se duplicará el monto asignado a los beneficiarios a S/. 700; el relanzamiento del PRONAA (Programa Nacional de Asistencia Alimentaria), creado en el primer gobierno de su padre, el mismo que tendrá como objetivo principal asegurar la alimentación óptima de los escolares; y, por otro lado, el incremento de la RMV a S/. 1300. En el tema educativo anunció la ampliación del programa Beca 18, cercenado irracionalmente por el gobierno saliente.

La inseguridad será combatida por las Fuerzas Armadas, que asumirán temporalmente el liderazgo durante los estados de emergencia y conducirán las operaciones contra la criminalidad en coordinación con la Policía Nacional, lo cual considero una decisión acertada. Al respecto, hay opiniones discrepantes por parte de los eternos conservadores que defienden hipócritamente —con el devaluado argumento de los DD.HH.— a los que se encuentran en la vereda contraria a la licitud.

El primer Gabinete, como era de esperarse, no es del agrado de todos. En Economía, Elmer Cuba la tiene muy difícil para reordenar el gasto público, que fue la farra del Congreso precedente. Será el responsable de viabilizar financieramente los anuncios hechos por la presidenta. Sheput y Beingolea desentonan notoriamente en este equipo ministerial. Lo extraño es que ambos son furibundos antifujimoristas de antaño. Si con estas designaciones la primera mandataria quiso enviar un mensaje de reconciliación, simplemente cometió un craso error.