La campaña electoral empezó de lleno y es momento de exigir a los candidatos, que al final serán alrededor de 32, propuestas viables para combatir la inseguridad en las calles, la corrupción y problemas graves como el abandono de la educación y la salud que maneja el Estado, y la carencia de infraestructura vial, entre otros.

Ya estuvo bueno con los bailecitos y las fotos con sonrisas forzadas con el dedo levantado en señal de triunfo. Basta de frases de lugares comunes elaboradas por esforzados publicistas, de los ponchos y los chullos multicolores para mostrarse identificados con los peruanos de la sierra, y de la demagogia de plazuela.

Están matando a los peruanos en las calles, los colegios se caen a pedazos y muchos no tienen agua ni desagüe, en la salud pública hay que esperar meses por una cita, y ante eso se necesita responsabilidad y propuestas viables, realistas, y con amparo en la realidad del Perú y su Caja Fiscal.

El elector debe comenzar a sancionar con su indiferencia a los que han salido a vender gato por liebre, y a engañar con que el sueldo mínimo será de 3 mil soles y que el mismo 28 de julio por la tarde acabarán con la delincuencia, todo al ritmo de un bailecito de cumbia o salsa en la puerta de un mercado.