Si algún recuerdo nefasto va a quedar del quinquenio que termina, es la manera tan salvaje (no cabe otro término) en que los cuatro presidentes que hemos tenido desde 2021 hasta la fecha han manejado y manejan las entidades que velan por el bienestar de los peruanos más pobres, que son los que se atienden en los hospitales del Ministerio de Salud y de Essalud, que se han convertido en un apetitoso botín para el cuoteo político, donde como señalé ayer en este espacio, el ciudadano es lo que menos importa.
Recordemos cuando el golpista Pedro Castillo puso como titular de Salud, por imposición de Vladimir Cerrón, a un impresentable que se había dedicado a promocionar “aguas arracimadas”, una pócima dudosa que supuestamente curaba ciertos males. El entonces jefe de Estado defendió a su ministro afirmando, como siempre, que los críticos no perdonaban que sea un médico que venía de la chacra. Sí, en manos de ese sujeto puso Perú Libre la salud de los peruanos más pobres.
Más tarde vino Dina Boluarte, la que entregó ese ministerio y Essalud a César Acuña, quien de esta manera se convirtió en el “ángel guardián” de la salud de los peruanos que no pueden pagar una clínica o un médico particular. Allí estuvieron como ministro César Vásquez, hoy candidato al Congreso por APP; y Segundo Mego Acho, el hombre fuerte de la seguridad social que al poco tiempo de asumir el cargo pagó las deudas que arrastraba desde varios años atrás. Fue ratificado por José Jerí pese a los cuestionamientos.
Y ahora, durante el inclasificable mandato de José Balcázar, vemos que en esta última institución dependiente del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, ha sido nombrado Luis Rosales Pereda como su titular. En algún momento este caballero fue candidato a una alcaldía por APP. Es decir, ya ni les interesa esconder que Essalud seguirá en manos de Acuña, su partido y también su familia, cuyos miembros ocupan diversos puestos laborales. Se nota que es un buen botín, ¿verdad? Buen provecho, señores.
Sin duda, el manejo que se ha dado desde el Estado a la salud pública en estos cinco años ha sido y es ya no solo escandaloso, sino putrefacto, aparte de inhumano. Tanto se llenan la boca hablando en campaña de “los pobres” y “el pueblo”, para que a la hora de la hora primen los intereses políticos, familiares y del bolsillo. Para eso determinados partidos buscan tener bancadas en el Congreso, aunque sea pequeñas: para usar sus votos como moneda de cambio ante las necesidades de apoyo del gobierno de turno.




