Los dos puentes temporales que, de no mediar una nueva postergación, en un mes y medio serán lo primero que verán los extranjeros que llegarán al país a través del nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez, son una clara alegoría de cómo han manejado las cosas en el Perú en los últimos años.

Crecimiento sostenido y recursos disponibles, pero mala gestión es lo que padecemos día a día este país. A eso se suma autoridades más preocupadas en cuidar sus espaldas y desarmar la institucionalidad para que cuando terminen sus mandatos deban responder lo menos posible por las tropelías que han cometido y vienen cometiendo ahora que ostentan del poder.

Estamos en manos de unas autoridades improvisadas e indolentes que, ante una ola criminal, optan por mirar a otro lado o hacen como el premier Gustavo Adrianzén que afirmó que “no le sorprende” la caída de un puente que es el acceso al tan promocionado megapuerto de Chancay y que, además, ha dejado dos muertos.

Por menos de eso han caído gabinetes enteros, pero de este Gabinete no podemos esperar nada si mantienen a Morgan Quero como ministro de Educación pese a que dijo que las violaciones a menores son “una práctica cultural” y tenemos un Congreso que ha renunciado al control político para no atentar contra sus propios intereses.