Los miles de asegurados que se atienden en EsSalud y son tratados como paquetes cada vez que no pueden encontrar citas médicas, fecha para una operación urgente o medicinas, merecen una explicación de este gobierno y los anteriores por haber puesto a esta institución en manos de César Acuña, su familia y su partido, que están exprimiendo con puestos de trabajo y contratos que llaman a la indignación, pues estamos hablando de la salud y la vida de las personas.

El programa de Beto Ortiz venía advirtiendo esta situación, pero el domingo último en Cuarto Poder hemos visto la manera en que la gente puesta por Acuña en EsSalud ha otorgado un contrato millonario a una empresa manejada, en el papel, por una amiga cercana de la familia de la modelo Brunella Horna, esposa de Richard Acuña, que es quien corta el jamón en el partido de su padre que tiene el desparpajo de postular a la Presidencia de la República a pesar de su desastrosa gestión como gobernador de La Libertad.

Los culpables de que los Acuña sean los dueños de EsSalud para colocar a su gente que más tarde sea útil a sus intereses y hasta los de la familia política, son Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar, que prácticamente han regalado la institución a estos personajes para que hagan lo que les da la gana, todo en desmedro del bienestar de los asegurados que no pueden acceder ni a una cama una vez que llegan a emergencia y tienen que esperar días en una silla de ruedas estacionada en un pasillo.

Acá tiene que intervenir la Contraloría, como lo está haciendo, y la Fiscalía, a fin de que en primer término empapelen a los funcionarios puestos por Acuña para que metan gente y hagan contratos amañados, todo en favor de su patrón. Por serviles y arrastrados tendrían que responder ante la justicia, que ojalá también pueda alcanzar al dueño de APP y a su parentela beneficiada a costa del asegurado que ha aportado por años para que lo traten como una zapatilla.

Los Acuña tienen dinero y mucho, y bien podrían dar trabajo a sus parientes y a quienes ellos quieran, pero, claro, no es necesario hacerlo porque para eso está el Estado, ¿verdad? Para qué usar sus empresas y su plata, si pueden disponer de las instituciones y los recursos de todos los peruanos gracias a presidentes como Boluarte, Jerí y Balcázar, siempre necesitados de los votos de la bancada de APP que, como vemos, no son a cambio de la “gobernabilidad”, sino de un jugoso botín.