Si bien la campaña ya está bastante avanzada, recién hoy se conocerá quiénes quedan como candidatos a alcaldes provinciales, distritales y gobernadores regionales en todo el país y es necesario que, con miras a los próximos comicios, se realicen algunos ajustes a la ley que regula las Elecciones Regionales y Municipales.
Hablamos, claro está, de la reelección encubierta. Que varias autoridades busquen repetir el plato valiéndose de un vacío legal nos muestra la calidad de personas que son. El Congreso debe definirse y permitir la reelección inmediata por un periodo más o prohibirla por completo. También debe poner freno a los resquicios que permiten poner una cabeza de turco frente a una lista para que luego renuncie y convierta al primer regidor, que resulta ser el alcalde en funciones, en aspirante edil pese a la prohibición expresa.
La criollada tampoco puede ser premiada. Casos como los de excongresistas que jamás vivieron en un distrito y ahora quieren ser sus alcaldes, padres que buscan suceder a sus hijos y viceversa, hermanos a hermanos, esposos a esposas, o alcaldes que postulan en distritos distintos al que gobiernan, no deben volver a repetirse. Nada de esto es ilegal, pero todo es inmoral.
El caso más visible es el de Rafael López-Aliaga: renunció a la alcaldía de Lima para postular a la presidencia, perdió. Rechazó asumir el Senado que sí ganó y ahora va como primer regidor de una lista cuyo candidato a alcalde renunció. Casos como el suyo son los que la ley debería impedir.


