La actitud de Roberto Sánchez de desconocer el resultado de las elecciones del 7 de junio y al mismo tiempo el virtual gobierno de Keiko Fujimori, no debería sorprender a nadie salvo a los “incautos” que en la campaña creyeron que podían confiar en este triste personaje que cuando parecía ser el ganador todo lo veía bien, pero que cuando por sus propios errores fue derrotado en las urnas por poco más de 44 mil votos, se burla del juego democrático y sin evidencia alguna grita fraude junto a sus ayayeros.

Nadie que pida el voto de los peruanos al lado de un sujeto como Antauro Humala, el cabecilla del “Andahuaylazo”, que costó la vida de cuatro policías en lo que fue un acto salvaje contra un gobierno legítimo, puede venir a llamarse “demócrata” ni a decir que va a respetar los resultados de un proceso electoral, sean los que sean. Los que le creyeron y le siguen creyendo, tendrán sus razones, pero nadie con dos dedos de frente puede haber esperado otra actitud del candidato de Juntos por el Perú.

Además, un aspirante presidencial que viene hermanado de terroristas reciclados y asolapados, varios de los cuales ha metido al próximo Congreso, puede promocionarse como un demócrata. En su ADN está la violencia, la vocación por la toma del poder por la vía de las armas, la irrupción violenta, y el deseo de ver al rival político y al crítico asesinado y colgado de un poste “como un perro”. ¿Exagero? No. Es parte de nuestra historia reciente que está teñida de sangre por culpa de esta gente.

Y por último, nadie que reivindique y sueñe con liberar a un vil golpista como el encarcelado Pedro Castillo, puede salir a afirmar que va a respetar la democracia. Eso es una tomadura de pelo. El patético imitador de quien intentó un quiebre constitucional desde el Despacho Presidencial para asumir poderes absolutos y ordenar detenciones arbitrarias, no puede mostrar la mínima credencial de ser un creyente de la legalidad y el estado de derecho.

Lo que vemos en estos días es el verdadero rostro Sánchez, un izquierdista radical que se burla de la democracia y las leyes. Y sería bueno saber qué dicen al respecto aquellos excandidatos y líderes políticos que en la campaña por la segunda vuelta aparecieron a su lado para respaldar su postulación. ¿También lo apoyan en su desconocimiento de los resultados electorales que lo dan como perdedor? ¿Se harán responsables de las consecuencias que puedan tener las movilizaciones convocadas?