Desde que llegó al Congreso en 2021 tras ser elegido por el partido del prófugo Vladimir Cerrón, el país entero sabía que José María Balcázar era un verdadero impresentable, pues se hizo “famoso” por apoyar abiertamente las relaciones sexuales entre hombres adultos y niñas; y por tener un juicio pendiente por apropiarse de la plata del Colegio de Abogados de Lambayeque cuando era su decano, esto aparte de su mediocre trayectoria como juez superior en la mencionada región.

Cuando fue propuesto por Guido Bellido como candidato a la Presidencia del Congreso con miras a reemplazar como encargado de la Presidencia de la República a José Jerí, pareció una tomadura de pelo, o una broma de mal gusto de “Puka”, pues a nadie en su sano juicio se le podía ocurrir que un sujeto como Balcázar podría instalarse en Palacio de Gobierno, ni siquiera por cinco meses. Sin embargo, los votos de la izquierda y de los legisladores de José Luna y César Acuña hicieron posible semejante barbaridad.

Ahora que está por irse a su casa tras haber contribuido aún más al ya penoso desprestigio en que ha caído la Presidencia de la República del Perú en las últimas décadas tras el paso por el cargo de delincuentes y sinvergüenzas vacados por incapacidad moral, Balcázar quiere llevarse una pensión más sustanciosa que aquella que volverá a recibir en su condición de juez jubilado una vez que deje el Congreso. Sueña con ganar de por vida lo mismo que se lleva un jefe de Estado en ejercicio, es decir, 35 mil soles.

Para tal fin mandó un documento al Congreso, pese a que la pensión vitalicia está reservada solo para los exmandatarios elegidos por votación popular y no para los que llegaron a Palacio de Gobierno por sucesión constitucional, como es el caso de los vicepresidentes o titulares del Poder Legislativo. Balcázar lo sabe muy bien, pero como suele tener la cara siempre dura, envió su solicitud a ver si le ligaba. Más tarde ha tratado de afirmar que no busca los 35 mil soles, sino que solo los 15 mil que gana un legislador.

Lo único cierto acá es que este caballero que se va a su casa en menos de dos semanas, es un tremendo vivazo que cree que por haber sido presidente por cinco meses, tiene derecho a una pensión de 35 mil o 15 mil soles a perpetuidad. Que se dé por servido con lo que todos los peruanos le vamos tener que seguir pagando como exjuez, pese a su triste desempeño como tal. Y más bien, ya va siendo el momento de que el Poder Judicial actúe respecto al robo de la plata de los abogados lambayecanos.

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