El plan de Juntos por el Perú ha quedado expuesto una vez más. Es el plan que Roberto Sánchez ha ideado y que tiene en la Cámara de Diputados su arma principal.

No es difícil adivinar en qué consiste. Se fundamenta en convertir a su bancada en una muralla infranqueable para cualquier cometido del Gobierno. Cualquiera. Si es una propuesta positiva para el país, pues cuanto peor, hay que oponerse de forma más radical.

¿Y esto por qué? Sencillamente porque todo lo que le haga bien al país, le hará bien al Gobierno, que es el enemigo de JP. Por ende, todo lo que lo afecte, generará tropiezos, desazón y reclamos.

El primer caso fueron las facultades. Pero tampoco pasará la Ley Mape, ni nada que se le parezca. Porque lo que JP busca es insatisfacción, que la insatisfacción genere reclamos, que los reclamos produzcan protestas, que la protestan terminen en muertes, que las muertes reviertan en desestabilización y la desestabilización en vacancia.

Para ello, JP tiene poderosos aliados. Uno de ellos es, sin duda, Sendero Luminoso y sus brazos alternos: El Movadef, el Fenatep y los congresistas que representan a estos sectores. Además, está la eterna izquierda carroñera agazapada en sindicatos y “movimientos sociales”.

Pero llama la atención el fanático entusiasmo con el que otros socios se han sumado. Al preguntársele a Ruth Luque (Ahora Nación) si estaba de acuerdo con otorgar las facultades con los 20 puntos iniciales aprobados en Diputados, dijo “no”. Sobre la propuesta de 27, dijo “peor”, con un laconismo que diseminaba un odio capaz de abarrotar un hemiciclo.

¿Cuán irresponsables serán Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación para secundar el plan protervo y descarado de JP? Pronto lo sabremos.

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