Hasta hace algunas semanas, “La Bella Luz” gozaba de las mieles de la popularidad, el aplauso y sobre todo, de la preferencia del público. La orquesta de cumbia fundada en 1994 en Monsefú, Chiclayo, por Óscar Custodio Chavesta, había logrado la imagen de una agrupación exitosa en un género musical de alta competitividad en el Perú. Sin embargo, ese prestigio se derrumbó como un castillo de naipes tras la denuncia de la cantante Naldy Saldaña, exvocalista de la agrupación, contra el exdirector musical de la orquesta César Sánchez Chavesta. La joven, con pruebas contundentes, reveló el acoso sufrido durante su estancia en el conjunto musical, y sobre todo la inacción de sus empleadores, que pasaron por agua tibia sus denuncias; a pesar de que ahora lo nieguen.El caso de “La Bella Luz” se ha convertido en un asunto de interés nacional y en el que ya han intervenido autoridades del Ministerio de la Mujer, además de las instancias judiciales pertinentes. La orquesta dejó de ser mencionada por su trayectoria para relacionarla como ejemplo de la desprotección y normalización del acoso que enfrentan las mujeres en sus entornos laborales. Y al parecer, la joven cantante no ha sido la única en haber sufrido acoso de parte de sus jefes; nuevas denuncias han aparecido en los últimos días. Por si todavía algunos no lo saben, o no se quieren dar cuenta, no solo en el ambiente musical, muchos “profesionales” en todas las ramas que ostentan puestos de dirección o gerencia lo utilizan para coaccionar, intimidar o vulnerar la autonomía de las trabajadoras. Lamentablemente, durante mucho tiempo, las víctimas optaron por el silencio, por miedo, para no perder su trabajo, para no ser señaladas; sin embargo, hoy es diferente, ya estos delitos no pueden quedar impunes. No hay que dejar de lado la responsabilidad que tienen los empleadores, en este caso La Bella Luz, cuyos directores no hicieron nada ante las denuncias y no activaron una investigación inmediata. Y ante todo el escándalo mediático que se ha producido tras la denuncia al director musical de la orquesta, no hay que olvidar a la principal afectada, Naldy Saldaña, que está siendo revictimizada, cada vez que aparecen comentarios para cuestionar su denuncia, cuando es atacada por decir su verdad y evidenciar un delito. Ella merece todo el respaldo.




