Con Flávio Bolsonaro exiliado en Miami terminó la contienda electoral del gigante sudamericano. Tras obtener el 48,21 % de los votos frente al 51,79 % de Lula da Silva, quien conquistó su cuarto mandato presidencial, el candidato del Partido Liberal dejó descabezada a una oposición que todavía controla el Legislativo. Su huida, con escalas en Argentina y Ecuador, culminó en Miami, bajo la protección de Donald Trump.¿Cómo perdió la segunda vuelta después de ganar la primera? Su campaña cometió varios errores. Primero, dio por descontada la victoria y comenzó a discutir la composición de su gabinete antes del balotaje, lo que proyectó una imagen de arrogancia ante el electorado. Segundo, adoptó un tono confrontacional durante el debate de Band, desdibujando la imagen de moderación que había construido.Aunque intentó corregir su estilo en el debate de Globo, llamar a Lula “nueve dedos”, en alusión a su discapacidad, y mostrar escasa empatía hacia Cristiane Gomes, madre de una niña fallecida por un disparo de fusil, terminaron por erosionar su imagen.A ello se sumaron las dificultades para convencer al electorado de que su ajuste económico no comprometería los programas sociales, así como la ausencia de una estrategia para conquistar al centro político, cuyos votantes terminaron inclinándose por Lula.Sin embargo, el triunfo tampoco garantiza tranquilidad al presidente reelegido. Brasil enfrenta un elevado déficit fiscal, una deuda pública cercana al 100 % del PIB, un bajo crecimiento económico y presiones inflacionarias. La caída de la Bolsa de São Paulo refleja la incertidumbre de los mercados.

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