Roberto Sánchez y su partido Juntos por el Perú son tan malos perdedores que han recurrido al uso de una “metralleta legal” absurda y hasta risible que no llegará a ninguna parte, pues estamos ante un proceso electoral que al menos en la segunda vuelta del 7 de junio último no ha reportado irregularidades que puedan hacer creer que ha habido manoseo de los resultados para perjudicar a la opción finalmente derrotada, que fue superada por poco menos de 50 mil votos.
El fin de semana, pocas horas antes de que termine el conteo del 100 % de las actas de la segunda vuelta, vimos que el personero alterno presentó una denuncia penal en Arequipa contra todos los que se le ocurrió: el presidente José María Balcázar, el canciller Carlos Pareja, el titular del JNE, Roberto Burneo; el jefe de la ONPE Bernardo Pachas, su antecesor Piero Corvetto y hasta a Keiko Fujimori, por cinco delitos, empezando por organización criminal. Dispararon a todo lo que se mueve.
Pero al absurdo mayor se conoció el martes último, cuando se informó que los perdedores han acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un ente autónomo que es parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), para tratar de dejar sin efecto los resultados del balotaje sin más “pruebas” de fraude que puro humo, como quedó demostrado acá cuando se presentaron ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) e hicieron un tremendo papelón.
Deberían saber que ese organo es muy estricto en investigar los pedidos y denuncias que recibe, y que en muy pocas ocasiones deriva los casos a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para su juzgamiento. Además, la propia OEA ha tenido observadores electorales en el Perú que no han denunciado fraude o irregularidades. Por último, el secretario general de este organismo, Albert Ramdin, ya reconoció el triunfo de Keiko Fujimori y su condición de presidenta electa.
Sánchez y su partido, aunque cada vez más dividido, están haciendo un tremendo ridículo que los pinta de cuerpo entero. Nunca han creído en la democracia. Está en su ADN, como se ha sostenido desde un principio, y piensan que con recursos legales y movilizaciones cada fin de semana van a imponerse al voto de la gente que aunque por estrecho margen, ha tomado una decisión soberana. Los peruanos no deben olvidar jamás a estos personajes que quiere meterse al poder por la ventana.




