Poco o nada abona en la confianza del elector peruano que, además de la crisis desatada por el fallo logístico en la entrega del material electoral y las demoras causadas por Solución Tecnológica de Apoyo al Escrutinio (STAE) de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, ahora se estén encontrando cédulas tiradas en las calles o que la misma entidad denuncie el robo de actas de votación.
En un ambiente electoral tan crispado, donde Juntos por el Perú y Renovación Popular pelean voto a voto su pase a segunda vuelta contra Fuerza Popular, y con varios candidatos inconformes por cómo va el conteo de votos levantan la voz denunciando fraude sin mayor prueba, que estén ocurriendo estos actos como mínimo dan sustento a estas narrativas.
Luego de los cuestionamientos a los comicios generales del 2021, el sistema electoral tenía solo una misión: que las Elecciones 2026 sucedan de la manera menos agitada posible y, en realidad, terminamos con un día más de votaciones y con los hechos mencionados líneas arriba.
Hoy mismo, todas las autoridades electorales deberían poner su cargo a disposición y enfrentar las investigaciones en su contra porque la confianza en un sistema, el electoral en este caso, no se recupera con comunicados sino con consecuencias.




