Las cifras mostradas esta semana por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) indican que la región con más pobreza monetaria es Cajamarca, donde hace 15 años, en el gobierno de Ollanta Humala, hubo una gran movilización para frustrar el proyecto minero Conga, lo que marcó el declive de la actividad minera formal en esa jurisdicción, hasta casi desaparecerla.

Hoy el 40% de los habitantes de Cajamarca están por debajo de la línea de pobreza, pese a sus multimillonarios yacimientos de oro y cobre, en gran parte por culpa de falsos ambientalistas como Marco Arana, Mirtha Vásquez y el ladrón exgobernador Gregorio Santos, quienes movilizaron a la población contra el mencionado proyecto que contaba con todos los permisos del Estado para comenzar a trabajar.

Pero los culpables no solo son estos tres personajes, sino gran parte de la izquierda que en medio de su demagogia afirmaba, con gran “sapiencia”, que si se dejaba de lado la minería, que fue lo que finalmente se hizo, se podría generar ingresos similares con el agro, la ganadería y el turismo, una gran farsa que después de década y media salta a la luz.

Los cajamarquinos fueron engañados en 2011 por la izquierda, pero también en 2021 cuando votaron por Pedro Castillo, y ahora en el 2026 al respaldar en primera vuelta a un “Castillo bamba” como Roberto Sánchez, quien de llegar al poder no hará otra cosa que agudizar la miseria.