Hace algunos días se difundió la lista de las 25 películas más vistas en Perú en 2025. En el primer y segundo lugar se encuentran: “Lilo & Stich”, con dos millones 961, 882 mil espectadores y “Zootopia” que logra hasta el momento, un millón 849, 975 mil, cinta que aún sigue su recorrido por las salas locales; ambas producciones son de la influyente factoría Disney.

El privilegiado ranking incluye a filmes de diversos géneros y estilos, pero lo más preocupante para la industria local es que solo dos cintas peruanas se encuentran consideradas entre las 25 más taquilleras: “Chavín de Huántar: el rescate del siglo” que logra un millón 531, 901 mil asistentes y “Soltera, casada, viuda, divorciada” con 732, 333 espectadores, contra las tres cintas de producción local que estuvieron consideradas el año 2024.

Producir cine peruano siempre ha sido un esfuerzo titánico y a veces incomprendido aunque se piense que hoy, por las nuevas tecnologías se han acortado los costos. Quienes apuestan por el talento peruano y arriesgan por construir una industria, siempre se van a chocar con una realidad que muchas veces termina haciendo trizas sus sueños.

No solo valen las ganas y la buena voluntad para lograr la preferencia del público por una historia, hay que lograr conectar con su gusto y además, se debe presentar un producto de muy buena factura, elemento imprescindible en tiempos que se exige la excelencia. Pero, aunque el productor nacional cumpla todos los requisitos, además de lo impredecible de la respuesta de los espectadores, deberá enfrentar una decisión de los exhibidores que controlan las salas de cine.

Cada semana se tiene programado el lanzamiento de estrenos de las grandes compañías estadounidenses que tendrán los mejores horarios y la mayor cantidad de salas, dejando en un segundo lugar al producto nacional.

Si en su primer fin de semana, la película peruana no consigue el respaldo del público, no pasarán muchos días para que le quiten espacios y les destinen horarios que no son nada comerciales. Nada de segundas oportunidades para filmes que no cumplan con la asistencia mínima requerida. El más perjudicado con este sistema es el cine que llega de provincias con una apuesta muy personal y que merece un tratamiento especial, porque de lo contrario está condenado a desaparecer. Queda mucho por trabajar para poder decir que la industria del cine peruano existe y que está en crecimiento.