Ahora que cada vez se hace más remota la posibilidad de que Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) se convierta en el próximo presidente del Perú y cumpla con su promesa de campaña de indultar a Pedro Castillo, el país debe estar muy atento para impedir que el actual mandatario, José María Balcázar, entre gallos y media noche y aún con la ley en contra, deje el libertad al recluso del penal de Barbadillo que purga condena por intento de golpe de Estado y tiene orden de prisión preventiva por investigaciones de corrupción.
Hace pocas horas, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ha rechazado el sexto pedido de indulto formulado por la defensa del golpista, lo cual está bien. Sin embargo, todo hace ver que en Palacio de Gobierno existe la peligrosa e ilegal intención de abrirle las rejas a este sujeto, al extremo que en Essalud han estado tratando de inventarle alguna enfermedad “grave” para que la excarcelación se presente ante los peruanos como un asunto “humanitario”.
Hace pocas semanas, de la noche a la mañana, dejó el cargo el entonces ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, entidad a la que pertenece Essalud, y ayer jueves se ha colocado a un nuevo presidente ejecutivo de esta institución donde se habría pretendido inventar males de salud a Castillo, quien en realidad estaría muy sano. Una manoseada más al manejo de la seguridad social. ¿Por qué tantos cambios si en mes y medio se van todos a sus casas por el cambio de mando?
Quizá la desesperación adicional por dejar libre a Castillo de parte de Balcázar y el castillismo, se base en que según los conteos de la ONPE, es muy complicado que Sánchez se convierta en el próximo jefe de Estado. Por eso, o lo liberan ahora –aunque sea al caballazo–, o ya no sale, pues de ganar Keiko Fujimori, algo bastante probable a estas alturas, es difícil pensar que el profesor pueda salir a través de un indulto, si es que realmente no está enfermo.
Las alarmas deben estar encendidas, pues bastaría que Castillo pise la calle unos minutos para que se esconda en la embajada de algún país dispuesto a protegerlo. Ya lo vimos con Betssy Chávez, la otra golpista. Una vez que eso ocurra, cualquier intento por corregir el ilegal indulto sería imposible, pues el hombre ya estaría bajo el amparo otro gobierno. Ya lo quiso hacer apenas intento dar su golpe de Estado el 7 de diciembre de 2022, sin embargo, fue arrestado en el intento. Que no nos sorprendan.




