Ahora que anuncian la llegada del fenómeno El Niño se pondrá a prueba la realidad de las benditas obras de reconstrucción con cambios anunciadas el 2017 por el penoso gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Sin embargo, no vamos a poder evaluar mucho porque en vez de proyectos de mejoramiento de vías con drenajes sofisticados en el norte del país, lo que tenemos son colegios y hospitales, pero nada de modernización en infraestructura, y como prueba tienen las pistas de Trujillo, Chiclayo, Piura y Tumbes, que son un monumento a la vergüenza.Lamentablemente, la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) no ha podido replantear la gestión de obras modernas, y solo se dedicó a aprobar proyectos millonarios sin mucho impacto social. Y en el peor de los casos, obras costosas y urgentes como la quebrada San Ildefonso, en Trujillo, tienen indicios de pagos indebidos a favor de las contratistas. Lo mismo ha ocurrido en Cajamarca, donde se ha detectado que malos funcionarios de dicha entidad nacional se confabularon para cancelar de más.Es un crimen que pese a contar con recursos económicos suficientes para ejecutar proyectos de impacto en el norte del país no haya habido la debida diligencia de parte de los funcionarios y las autoridades competentes. Nueve años después, las noticias se repiten: pueblos inundados en Chiclayo, calles destruidas en Trujillo, el centro de Piura sigue indefenso y las riberas del río Tumbes son un flan de contención. ¿Hasta cuándo? Este año no solo se elige presidente de la república, sino también gobernadores y alcaldes. Recuérdelo.

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