El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, tomará hoy la declaración del presidente José Jerí por sus reuniones con empresarios chinos, en el marco de la investigación preliminar abierta por sus encuentros furtivos con Zhihua Yang y Ji Wu Xiadong. Se trata de una diligencia clave que se suma a otras orientadas a esclarecer los hechos y determinar eventuales responsabilidades penales por los presuntos delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en agravio del Estado.

Este no es un trámite más ni una formalidad para la galería. Es un momento decisivo en una crisis que ha golpeado severamente la credibilidad del Gobierno. La ciudadanía observa con escepticismo y desconfianza cualquier intento de evasión, ambigüedad o contradicción solo profundizará la sensación de que algo se intenta ocultar.

El presidente debe tener claro que cada palabra que pronuncie ante el Ministerio Público debe ser veraz y precisa. No está en una conferencia de prensa ni en un acto político, sino frente al sistema de justicia. En el punto más bajo de confianza de su gestión, no hay margen para medias verdades ni para respuestas calculadas.

Si José Jerí quiere mantener su aprobación, debe ser el primero en someterse a las reglas del Estado de derecho. Eso implica colaborar plenamente con la investigación y decir toda la verdad, cueste lo que cueste. Porque, en una democracia, ningún cargo —ni siquiera el más alto— está por encima de la ley.

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