Lo más probable es que en unos meses más sean muy pocos los que en este país recuerden quién es Roberto Sánchez, el imitador de un impresentable como Pedro Castillo, un político dueño de un partido sin bases y arraigo popular, sin carisma, que no logró ser elegido diputado y que terminará solo y chamuscado luego de su pataleta de no reconocer su derrota en la segunda vuelta electoral, en gran parte por haberse rodeado de radicales, tóxicos y oportunistas que celebraron antes de tiempo un triunfo que jamás sucedió.
Sin embargo, nunca debemos olvidar que este personaje, por más que en breve sea devuelto al anonimato político de donde salió, nos dejará como “herencia” de su paso por la estas elecciones a un grupo de legisladores ligados a Sendero Luminoso y a un ala radical –también vinculada por las autoridades a la banda terrorista– de docentes de colegios públicos, todos ideologizados en extremo y famosos por pedir aumentos a cambio de seguir impartiendo una formación mediocre a los futuros ciudadanos peruanos.
El rostro más visible de todos es el senador electo Iber Maraví, quien fue ministro de Trabajo y Promoción del Empleo de Pedro Castillo y tuvo que dejar el cargo una vez que salieron a la luz atestados policiales de los años 80 que lo vinculaban con una célula senderista en Ayacucho dedica a cometer atentados al lado nada menos que de Edith Lagos, una terrorista convicta y confesa que en su momento fue idolatrada por el expremier Guido Bellido. Sí, esta gente es la que en su momento gobernó el Perú.
También está César Tito Rojas, flamante diputado por Puno, uno de los adherentes y fundador del Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), grupo de fachada de Sendero Luminoso, cuya formación fue dispuesta desde la Base Naval del Callao por el genocida Abimael Guzmán. Esta organización fue impedida de participar en política porque tenía como “base ideológica” al llamado “pensamiento Gonzalo”, que buscaba dinamitar al Perú y hacerlo volar en mil pedazos.
En la lista de la gente “explosiva” que ha llegado al futuro Congreso están también Moisés Chipana (senador) y Alejandro Manay (diputado). El primero es un docente de Puno del ala más radical del gremio de docentes creado por el golpista Castillo, mientras que el otro tiene un perfil similar y en su momento fue presentado por la Policía Nacional como un agitador vinculado a grupos de fachada de Sendero Luminoso. Estos son los nuevos padres de la patria que nos dejó Sánchez, y a los que tendremos que pagarles su sueldo.




