En menos de 15 días, el candidato presidencial de Ahora Nación, Alfonso López Chau, ha tratado de desmentir dos veces sus propias expresiones debido al impacto negativo que estas podrían tener en su postulación. La primera fue luego de haber asegurado en 1989 al pasquín terrorista Cambio que el sanguinario Víctor Polay Campos era “un luchador político”; y luego para tratar de negar que haya propuesto usar nuestras reservas monetarias que dan estabilidad a la economía para otros fines, algo que hoy incluso prohíbe la Constitución.
Las expresiones de López Chau, uno de los aspirantes de nuestra alicaída izquierda, han colisionado con dos temas sensibles: el repudio al terrorismo que nos ha costado miles de vidas y heridas que no podrán ser superadas; y el responsable manejo de nuestra económica que en parte descansa en el buen trabajo del Banco Central de Reserva (BCR) que nos llena de orgullo a todos los peruanos, algo con lo que parece no estar de acuerdo este candidato que es economista de profesión, por lo que no puede alegar ignorancia en la materia.
Sobre el primer punto, nadie que sea defensor público de un terrorista a través de un texto publicado por el inmundo vocero de la banda armada cuando ya eran conocidos sus crímenes y atentados, puede venir a pedir el voto de los peruanos que por poco no fuimos pulverizados por esas hordas de salvajes, así venga ahora el caballero a poner su cara de “yo no fui”, y tratar de decir que no dijo lo que dijo una vez que salió a la luz su rol de escudero de la banda de Polay, Néstor Cerpa, Peter Cárdenas y otros maleantes.
La propuesta de uso de las reservas del BCR para “reactivar la economía”, lo que López Chau ha dicho públicamente, en verdad no sorprende. Es uno de los grandes anhelos de la izquierda cavernaria y destructora del país que sueña con el cambio de la Constitución, precisamente para poder usar a su antojo ese dinero que da estabilidad a la economía. Se hizo en los años 80, sobre todo en el primer gobierno aprista, y recordemos cómo terminamos. ¿El candidato de Ahora Nación no aspirará también a resucitar la “maquinita”?
Finalmente los electores tendrán la palabra final al momento de elegir al próximo presidente, pero lo que sí está claro es que en cualquier país donde el ciudadano se respete y tenga memoria, no debería existir espacio para defensores asolapados de terroristas ni para quienes propongan destruir la economía con recetas largamente fracasadas, por más que luego traten de rectificarse a través de entrevistas o comunicados para no afectar sus postulaciones, lo cual, en realidad, más parece una tomadura de pelo.




