Los hombres clave del nuevo gobierno serán los alcaldes y gobernadores regionales, por lo que no habría que descuidar los nombres de los postulantes de octubre próximo. El motivo es harto conocido: El Niño, el fenómeno que amenaza con convertirse en el primer desafío del Ejecutivo y su trabajo articulado en el país, donde posiblemente se inviertan cerca de S/4 mil millones para frenar el impacto social y económico.
Si bien el país tiene experiencia en enfrentar este fenómeno natural, las autoridades regionales serán nuevas y lo más probable es que no sepan cómo reaccionar frente a las inundaciones, la destrucción de la infraestructura y los servicios básicos, la escasez de agua y viviendas, la abundancia de enfermedades y la precariedad del sistema de salud, entre otros males.
Quienes hemos padecido la dejadez de los gobernadores regionales y alcaldes en tiempo de crisis, sabemos que siempre tiran la pelota al Gobierno Central, se vuelven pedigüeños, recurren al asistencialismo y al estado de emergencia para gastar sin restricciones ni modales. Por eso, la nueva administración gubernamental tendrá que ejecutar el presupuesto con moderación y sabiduría.
Como el tiempo no perdona, el Ejecutivo deberá conformarse con trabajar con gobiernos subnacionales de salida (no hay reelección), por lo que lo más probable es que, luego del resultado de las elecciones de octubre próximo, se encuentre con autoridades despilfarradoras. Los nuevos gobernadores regionales y alcaldes recién ocuparán sus puestos en enero de 2027, y tendrán que ejecutar dinero ya comprometido por sus antecesores. Advertidos estamos.




