El próximo miércoles, el pleno del Congreso decidirá si le otorga el voto de confianza al gabinete de Denisse Miralles, quien asume el pasivo de una gestión corta que solo puede ofrecer una transición de mando ordenada y transparente. Mientras tanto, hay reuniones previas con las bancadas que oyen propuestas del Ejecutivo para avanzar rumbo a julio con este, tal vez, último equipo ministerial. ¿Qué de bueno se ofrece en estas citas para que los congresistas dejen de desconfiar?

La salida del ministro de Salud, la renuncia del titular de EsSalud, el reinicio de las clases presenciales, el retorno del suministro de gas, la lucha contra la delincuencia, el estado de la carretera central, las obras paralizadas, entre otros puntos de agenda, son puestos sobre la mesa para endulzar a las fuerzas políticas. Sin embargo, hay otros detalles que se cocinan tras bambalinas, como el reparto del poder entre las agrupaciones: porque sin la distribución de la administración pública no hay paraíso.

Estamos en el entretiempo del partido, y sabemos que ninguna bancada ofrece carta blanca a un Ejecutivo débil y con tan poco tiempo de gobierno. Por eso es que la premier debe dar algo más que calmar las aguas cotidianas, como la crisis energética. Hoy, por ejemplo, inician las clases en los colegios públicos, y deben rezar para que todo fluya con normalidad porque una falla más y no pasan del 18.Los destapes periodísticos sobre cómo se distribuyen los puestos públicos no son exclusivas de ahora, sino que cada gobierno aplica su estrategia para tener contentos a los parlamentarios. Gran parte de la responsabilidad para que esto siga ocurriendo la tiene cada elector que vota cruzado, por ejemplo, con la finalidad de generar un equilibrio de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo, pero termina brindando más poder de negociación.