Más allá de las idas y venidas vividas por el país a lo largo del día, que tuvo como colofón la no jura de cargo de Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros, lo cierto es que con la llegada de Denisse Miralles a la jefatura del gabinete del presidente José María Balcázar, en el Perú no habrá ningún cambio traumático que espante las inversiones ni nos deje ante el ojo internacional como un país paria, algo con lo que soñaban en Perú Libre
Al menos en el nuevo equipo ministerial no se ha colado ningún pirómano, extremista ni impresentable como los que vimos en tiempos de Pedro Castillo, que llegó a Palacio de Gobierno por el mismo partido que llevó a Balcázar a ser congresista por Lambayeque. Es algo que se debe reconocer en el nuevo mandatario, a quien hemos criticado y seguiremos criticando por los penosos antecedentes con los que llegó a Palacio de Gobierno gracias a un “frente” encabezado por el prófugo Vladimir Cerrón.
De otro lado, bien que en Defensa se haya colocado a un general del Ejército en retiro como Luis Arroyo, que viene de ser jefe de Defensa Civil, una entidad que tiene mucho por hacer en momentos de lluvias y desbordes en el sur y norte del país. Mientras, en Interior se ha puesto a un policía también en retiro, que tendrá que mostrar resultados en la lucha contra la criminalidad y sumar esfuerzos para capturar Cerrón, el prófugo menos buscado de la nación que ahora también es candidato presidencial.
De Soto ha hablado luego de la toma de mando del nuevo gabinete, y ha dicho que hay infiltrados del cerronismo y de la familia Acuña. No sería extraño. Es algo grave que debe ser investigado al detalle. El presidente Balcázar borraría con una mano lo positivo que ha hecho con la otra, si es que se ha dejado imponer ministros. Lo mismo va para la nueva premier. Esa gente es muy nociva para cualquier gobierno que aspire a ser serio y honesto. La repartija debe ser desterrada.
Una primera y rápida lectura a la conformación del gabinete indica, de momento, que estamos nuevamente ante un equipo más técnico que político, empezando por la propia premier Miralles, algo positivo para tiempos electorales. Y a propósito, ¿el ratificado titular de Trabajo y Promoción del Empleo por fin hará algo para fumigar EsSalud y mejorar la atención al asegurado? ¿Cuál es el criterio para mantener al actual jefe pese a los cuestionamientos?




