Entramos en la recta final de las elecciones generales y es momento de una profunda reflexión de los ciudadanos, a fin de elegir bien a nuestro próximo presidente, a sus vicepresidentes a los integrantes del Senado y la Cámara de Diputados, que es donde se definen muchas cosas. Solo la reflexión y la responsabilidad nos permitirán salir de esta racha de inestabilidad política que lleva 10 años de vigencia, en que hemos visto desfilar por Palacio de Gobierno a ocho presidentes cuando solo debimos tener dos; y a tres congresos, en lugar de los dos que correspondían a una década.

Mucho daño ha hecho al país esta situación como para no estar dispuestos a revertirla eligiendo a las mejores opciones, no a aquellas que son un salto al vacío, promovidas por farsantes y gente dudosa que ya han fracasado y sólo ha aportado a que el país transite sin rumbo.

Quizá el peor error de todos lo cometió el Perú en 2021 al elegir, en medio de la descomunal crisis generada por la pandemia, a un semianalfabeto, filosenderista como Pedro Castillo, –que resultó siendo además un corrupto y golpista– que hoy tiene a un émulo llamado Roberto Sánchez, quien ya fue un desastre como ministro y congresista.