Los seguidores de Perú Libre se han dedicado a calificar de “terruqueo” todo tipo de información que vincule a su líder Vladimir Cerrón con Sendero Luminoso. Al juego sucio de ocultar el capítulo más sangriento de nuestra historia también se han prestado muchos políticos de izquierda. Algunos llegan al extremo de relativizar la historia, pero lo que no se puede esconder es que, si bien la batalla de las armas la ganó el Perú y sus FF.AA., aún no ganamos la guerra y Sendero sigue en guerra política e ideológica.
La historia de Vladimir Cerrón y sus nexos con el MOVADEF se remontan al 2011 cuando el JNE deniega la inscripción de esta organización fachada de Sendero. Muchos de los comités y dirigentes de MOVADEF se suman a Perú Libre, que estaba en proceso de inscripción como partido nacional. Esto explicaría la cercanía con el brazo magisterial del grupo terrorista, el CONARE. Conforme Vladimir Cerrón avanzaba la consolidación de su partido, especialmente entre 2014 y 2016, reclutó a muchos cuestionados personajes que tienen pánico de calificar a Sendero como grupo terrorista. Su propia madre, Bertha Rojas, califica a Sendero Luminoso como “partido político alzado en armas”.
Muchos acostumbrados a creer que Lima es el Perú se sorprenden de quienes lideran Perú Libre, para mí no hay sorpresas porque los hemos combatido en las urnas y en el día a día. No me sorprende que un próximo sentenciado por terrorismo (Bermejo), un acusado de intento de asesinato en atentado terrorista (Pariona) y un defensor de Edith Lagos (Bellido) llegarán al Congreso de la mano de Cerrón y Castillo. Pero ¿vamos a ser tontos útiles de terroristas? ¿vamos a olvidar nuestra historia y los miles de asesinados por Sendero? No, todo peruano demócrata tiene que alzar su voz y hacerles frente a estos sujetos. No es terruqueo, es la verdad.




