Habría que ser ciego para no darse cuenta que el candidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, esa dispuesto a hundir al país en caso de ganar las elecciones, pues gran parte de sus propuestas van en contra de lo que indican la lógica y el sentido común, y se alejan del camino que se necesita para atacar problemas severos como el de la inseguridad, las carencias de un sistema de justicia eficiente, la debilidad del estado de derecho y la imposibilidad de ver crecer más la economía.

A eso se suma que como ha señalado ayer El Comercio, el ideario de Juntos por el Perú trata de alejar al país de la formación de alianzas con una potencia democrática y libre como Estados Unidos, con la que hasta el momento tenemos una excelente relación bilateral, para aproximarnos, solo por taras ideológicas, a países apestados de la región como Cuba y Venezuela, que tienen como socios a verdaderos parias del mundo como Irán y Corea del Norte, que nada bueno pueden aportar.

Frente a la necesidad de atacar la inseguridad ciudadana, Sánchez propone darle esa responsabilidad a un asesino y fanático como Antauro Humala, responsable de la muerte de cuatro policías y la toma de la comisaría de Andahuaylas. Para reformar el sistema de justicia quiere traer al exfiscal José Domingo Pérez, politizado e inepto a más no poder, al extremo que jaló un examen para ser juez y finalmente fue echado del Ministerio Público por su mal desempeño.

Respecto a la necesidad de fortalecer estado de derecho y la economía para crecer y generar empleo, al líder de Juntos por el Perú no se le ocurre nada mejor que plantear una nueva Constitución para traerse abajo el capítulo económico y quebrar la autonomía del Banco Central de Reserva (BCR), desde hace 20 años al mando de Julio Velarde, a quien ha ofrecido sacar del cargo, por más que luego, por cálculo electoral, haya dicho que no dijo lo que sí dijo.

Como vemos, este caballero que reivindica al fracasado de Pedro Castillo, preso por golpista y corrupto, parece un saboteador enviado por el enemigo más cruel. Da la contra a todo lo que le hace falta al Perú, siempre en alianza con las diversas variantes de nuestra izquierda que vienen haciendo “artes” con el lenguaje, a fin de justificar su repentina proximidad con un candidato que saben muy bien que es nocivo para el futuro del país y su frágil democracia.

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