La actividad pesquera industrial es muy compleja, está sujeta a variaciones ambientales cada vez más frecuentes y plantea enormes desafíos a quienes participan de ella: autoridades, empresarios, científicos, trabajadores y comunidades.
En su último reporte, el ENFEN mantiene el estado de “Alerta de El Niño Costero” y estima que es más probable que el evento se prolongue hasta febrero de 2027 con una magnitud débil, alcanzando a moderada entre mayo y agosto de este año, lo cual ya viene impactando en el desarrollo de la actividad pesquera en el Perú y otros países de la región.
Por el calentamiento del mar, los grandes cardúmenes de peces presentan mezclas de tallas adultas y juveniles, motivo por el cual la Primera Temporada de Pesca de Anchoveta en la Zona Centro Norte está temporalmente suspendida, una medida regulatoria que protege el recurso y es admirada en el mundo.
El calentamiento no solo afecta al Perú. En Chile, su principal recurso es el jurel y a la fecha se ha desembarcado la mitad de lo que normalmente ocurre pese a todos los esfuerzos; ya que se trata de un recurso altamente migratorio y es muy difícil encontrarlo en estas condiciones.
Cuando el mar se calienta más de lo normal, las especies pelágicas como la anchoveta o el jurel cambian de ubicación, profundidad y comportamiento; suelen desplazarse más al sur o buscar aguas más profundas y frías, por lo que no se encuentran fácilmente en las zonas habituales de pesca. Esto incrementa costos y reduce las capturas.
Por ello, el sector pesquero es muy complejo y está sujeto a una permanente prueba de eficiencia, capacidad de adaptación y constante esfuerzo por mantener la sostenibilidad; un equilibrio que pocos pueden entender y enfrentar.




