La quebrada Petroperú no solo necesita una inyección de 2 mil millones de dólares de origen privado pero con el aval del Estado, sino que además da muestras del caos en que se encuentra su administración, pues acaba de ser nombrado un nuevo presidente del directorio, nada menos que el tercero en los escasos tres meses que lleva el gobierno del comunista José María Balcázar.

La realidad de la empresa es que está sin plata para comprar combustibles, vive agobiada por más de 7 mil millones de dólares en deudas, y además anda sin rumbo, lo que se traduce en el constante cambio de presidente del directorio. El último, Roger Arévalo, duró apenas un mes. Fue el que advirtió que habría escases en los grifos si no le daban el préstamo de 2 mil millones de dólares.

Objetivamente, sin cargas ideológicas de por medio, Petroperú es un desastre completo. Hubo un intento serio por efectuar una reestructuración del patrimonio a fin de tratar de hacerla viable, pero el gobierno de Balcázar ha dado marcha atrás, por lo que la petrolera sigue a la deriva consumiendo la plata de los peruanos.

En el próximo gobierno, obviamente si es que no gana Roberto Sánchez, habrá que tomar decisiones drásticas y responsables respecto a esta empresa pública que de poco o nada sirve al país.