Días atrás los peruanos fuimos testigos de un evento que parecía proveniente de un relato surrealista: Perú Libre presentaba su plancha presidencial encabezada por un prófugo, junto a su lista de candidatos al Congreso, todo con el mayor desparpajo, todo como si no fuera esta agrupación de izquierda la responsable de que el Perú haya tenido a presidentes como Pedro Castillo y Dina Boluarte.
Hicieron un evento público para pedir que voten por su líder, Vladimir Cerrón, un evadido de la justicia que quizá esté escondido en el extranjero, al que se acusa de múltiples raterías en la región Junín, y que además lleva como aspirante a una de las vicepresidencias a su madre, una señora que hasta ahora no sabe explicar de dónde proviene su patrimonio.
Pero Perú Libre no solo ha “aportado” a Castillo y a Boluarte al país, sino también a congresistas como Guido Bellido –quien llegó a ser premier aunque cueste creerlo–, María Agüero, Kelly Portalatino, Pasión Dávila, Betssy Chávez y Lucinda Vásquez, entre otros como Guillermo Bermejo (a) “Che”, condenado y encerrado en Piedras Gordas por afiliación a la banda terrorista Sendero Luminoso.
Sí, esta gente es la que está en campaña para que la gente vuelva a votar por ellos, como si el Perú tuviera algo que agradecerles o reconocerles.




