La víspera del 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, patrona de Puno, la proyección de la frase “Puno se respeta” iluminó el cielo ante la emoción, dignidad y aplauso colectivo de los presentes en parque Pino, en rechazo a la discriminación e injusticia que sufre el pueblo altiplánico.

Los concursos de danzas y la parada que recorre la ciudad el 1, 8, 9 y 10, son organizadas y dirigidas democrática y colectivamente por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. Decisiones y esfuerzo colectivo se expresan en el brillo de la fiesta y veneración a la Virgen de la Candelaria.

Alrededor de 70,000 personas participan entre 60,000 danzarines y 10,000 músicos. La región entera se moviliza en una demostración de fe y devoción, riqueza cultural y peruanidad, acogiendo a miles de puneños que retornan, turistas nacionales y extranjeros.

Pese a esta riqueza cultural, Puno es la región que más población expulsa. Alrededor de 100,000 puneños han salido de manera permanente entre el 2007 y el 2017, por escasez de trabajo, por ingresos bajos o por mejores oportunidades. Siendo el 5% de la población peruana, el PBI per cápita es la mitad del promedio nacional.

La protesta vista en el cielo es indignación y exigencia de justicia, sanción a los responsables de 49 peruanos asesinados en 2022 y 2023, 21 en la región puneña, rechazo a la mafia congresal y a los poderes económicos que justificaron y aplaudieron la masacre. Por eso por ellos no. Nos reafirmamos, Puno sí es el Perú.