Las últimas encuestas dan cuenta de un movimiento de curules dentro de lo que podría ser un futuro Congreso bicameral integrado por no más de 6 organizaciones políticas. Se perfilan fuerzas de derecha, centro e izquierda.

Nada está dicho en un escenario donde casi la mitad del electorado permanece indeciso o molesto, al punto de considerar votar en blanco, viciar su voto o no acudir a votar. Este contexto puede favorecer tanto a una candidatura outsider como a una tradicional, siempre que, eviten errores y sumen aciertos para conectar con el electorado. No obstante, distintas encuestas desde enero 2026 reflejan una simpatía creciente hacia candidaturas outsiders; sin embargo, el caudillismo presidencialista no debería opacar la importancia de la elección congresal, que exige un análisis más profundo de los electores.

Resulta preocupante que, en las Elecciones Generales de 2021, cerca de 2.3 millones de electores quedaron sin representación congresal, ya que, los partidos políticos por los que votaron no lograron superar la valla electoral. En esa línea, aplicando la valla vigente a los resultados de 2021, con 23 partidos en carrera y no 37 como ahora, hubiera generado que unos 5.5 millones de electores habrían quedado sin representación.

Ante esta evidencia, debemos mirar con mayor seriedad las elecciones congresales. Más allá de optar por una candidatura presidencial tradicional u outsider, también es clave fortalecer opciones políticas capaces de construir una bancada sólida que evite un presidencialismo débil frente a un Legislativo que ya probó el poder de gobernar.