El quinquenio de gobierno que termina este 28 de julio y los cuatro presidentes que han estado en Palacio de Gobierno en ese oscuro lapso, no solo ha jugado con la vida y la salud de los peruanos al poner el Ministerio de Salud y Essalud, como botín político, en manos de impresentables y del partido el César Acuña, el dueño de Alianza para el Progreso (APP), sino que se ha dejado a la lucha contra la ola de inseguridad en las calles, como la última rueda de coche.

No puede ser que mientras en las calles la gente exige acciones contra las extorsiones, el sicariario y los robos, desde julio del 2021 hasta la fecha hayamos tenido 18 ministros del Interior. Sí, está bien, los jueces y fiscales son un desastre al igual que el sistema carcelario, pero es escandaloso que el sector que es el responsable político de la Policía Nacional, jamás haya tenido un rumbo claro en cinco años. En paralelo, en las calles la bala corre, los cuerpos quedan regados y los explosivos amenazan a transportistas y comerciantes.

Qué estrategia contra el crimen puede haber con 18 ministros en cinco años, algunos de los cuales han durado menos de 21 días, como fue el antecesor del actual, que se llama José Zapata, que habrá que ver si lo cambian antes del 28 de julio. Varios jefes de esta cartera han llegado al despacho, han intentado armar un equipo de trabajo, y ya estaban saliendo expectorados a sus casas. Y eso que la inseguridad en las calles es el principal problema que afrontan los peruanos, por lo que merecería atención prioritaria.

Se hubiera necesitado un titular del Interior bueno, honesto y con estabilidad en el cargo no solo para crear y dirigir políticas en favor de la seguridad en las calles, sino también debidamente empoderado para poner orden y hacer una limpieza a fondo en la Policía Nacional, donde los buenos efectivos, los que ponen el pecho y hasta dan la vida por el ciudadano, tienen que convivir con las manzanas podridas que perduran mientras los ministros entran y salen.

El nuevo gobierno tiene que tomar una decisión nuclear apenas asuma funciones: cuidar la vida de los peruanos a través de dos acciones. La primera, limpiar al Ministerio de Salud y Essalud de todo rastro del acuñismo; y la segunda, poner al ministro del Interior que se necesita para al menos comenzar a revertir la cifra de extorsiones, crímenes y robos. Si en ambos aspectos, todo va a ser más de lo mismo, para qué entonces piden el voto de los ciudadanos a los que, literalmente, se está dejando morir.

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