El pasado jueves, tras reunirse con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, la presidenta Keiko Fujimori anunció que el Perú se adherirá a la iniciativa Escudo de las Américas, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump contra el crimen organizado transnacional.
Para nadie es un secreto que el Perú se ha visto superado por la criminalidad y el Escudo de las Américas hará que las autoridades, especialmente la Policía Nacional del Perú, acceda a inteligencia compartida en tiempo real y a capacidades tecnológicas y logísticas que en este momento no tiene y que no tendrá en un futuro cercano.
Contra la delincuencia toda ayuda es bienvenida, y nadie en su sano juicio podría oponerse a eso, ni siquiera desde la izquierda jurásica que cree que este acuerdo de seguridad implica el libre ingreso de tropas y casi una colonización de parte de Washington. Quizá no saben que cualquier llegada de fuerzas militares foráneas al Perú tiene que ser aprobada por el Congreso.
Otro punto a considerar es que no importa cuánta ayuda se reciba desde el extranjero contra delincuencia, si no se cuenta con un sistema de justicia expedito, una policía incorruptible y cárceles que cumplan su función. Sin esto, de poco o nada servirán las herramientas que nos brindarán ser parte de este grupo creado a iniciativa del presidente Trump. Nos queda hacer nuestra parte.




