De las credenciales democráticas de Juntos por el Perú teníamos dudas, pero una vez cerradas las mesas de votación el pasado 7 de junio, tanto su secretario general como su candidato presidencial, Ernesto Zunini y Roberto Sánchez, respectivamente; señalaron que respetarían los resultados electorales.
Sin embargo, apenas el conteo de votos los relegó al segundo lugar por debajo de Fuerza Popular, el discurso cambió. Pasaron de señalar que iban a respetar “la voluntad popular” a eludir las preguntas sobre si acatarían el conteo, pero fueron más allá y ahora tratan de torcerla con ingentes pedidos de nulidad.
Al igual que Rafael López Aliaga y Renovación Popular en primera vuelta, Juntos por el Perú empezó a hablar de fraude apenas las cifras de votos dejaron de favorecerlos y esperemos que, al igual que en la primera elección, estas denuncias no tengan eco.
Recordemos que, según los más de 150 observadores de la Unión Europea y los de la Organización de Estados Americanos, la segunda vuelta fue tranquila, ordenada y pacífica. Transparencia y la Defensoría del Pueblo también señalaron que “no existe fraude”.
Impugnar es un derecho, pero lo que Juntos por el Perú pretende hacer es torcer la voluntad popular cuando aún no terminan de contarse los votos o ¿es que ya se saben perdedores?




