El escándalo ya no toca la puerta de Palacio de Gobierno: se ha instalado cómodamente en la sala principal. A las ya turbias reuniones del presidente José Jerí con empresarios chinos se suma ahora una revelación aún más corrosiva: cinco jóvenes ingresaron al Despacho Presidencial y, como por arte de magia, días después aparecieron contratados por el Estado.
El reportaje de Cuarto Poder no deja espacio para la ingenuidad. Personas cercanas al mandatario saltan directamente a cargos bien remunerados, sin pasar por filtros, sin competencia y sin transparencia. Es la institucionalización del amiguismo como política de Estado. Mientras millones de peruanos luchan años para conseguir un empleo digno, en Palacio basta una visita para acceder a un puesto público. Así funciona hoy la “meritocracia”.
Por supuesto, muchos piden la intervención de la Contraloría y la Fiscalía. Lo mínimo es que se investigue, aunque a estas alturas la palabra “investigación” suena más a formalidad que a esperanza real de justicia. En un gobierno que acumula sombras, cada nuevo caso no aclara, oscurece.
El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, ha dicho que evalúa abrir indagaciones. Esperemos que esto no sea solo un deseo y que se llegue a conocer la verdad.




