El año pasado el Producto Bruto Interno (PBI) creció 3,44%, tras un buen cierre en el mes de diciembre (3.38%), lo cual no deja de ser una noticia positiva a pesar de que el país necesita por lo menos el doble para reducir la pobreza que golpea a millones de peruanos, según indican los expertos.
Y señalamos que esto es bueno porque el ruido y la inestabilidad política que llevó en octubre a un repentino relevo presidencial, no han sido capaces de mandar al suelo a nuestra economía, sana y dinámica respecto a otros países de la región, pese, además, a los arrebatos populistas e irresponsables de cierto sector del Congreso.
La expansión de sectores primarios como construcción (6,7%) fue la más significativa, seguida del comercio (3,6%), lo servicios (3%) y la manufactura (1,9%). La minería pudo aportar más.
Sin embargo, Paola Herrera, del Instituto Peruano de Economía (IPE), ha dicho a El Comercio que para este año el crecimiento estimado del PBI será de 2,7% debido a la inceridumbre generada en el sector privado por el proceso electoral, lo cual sería superado cuando se conozca quién será en nuevo mandatario y la composición del Congreso.




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