Desde ayer Essalud ha quedado en manos de la exministra de Salud, Zulema Tomás, quien tiene por delante un reto que consiste nada menos que en sacar de la situación de desastre de esa institución convertida en los últimos años en un botín político, lo que se ha traducido en un trato muchas veces inhumano a los asegurados, en su mayoría adultos mayores y peruanos con problemas médicos que no tienen otra opción que esperar semanas y meses por una cita o una fecha para tratamiento u operación.
El primer paso debe ser erradicar a todo lo que tenga que ver con el manejo que han tenido César Acuña, su familia y su partido en Essalud, gracias a que desde el gobierno de Dina Boluarte se les permitió controlar esa institución con los resultados que conocemos. Incluso trataron de colocar como presidente a un personaje con serios problemas judiciales, al que tuvieron que sacar a las pocas horas. La vida y la salud de los peruanos, en manos de incapaces y angurrientos a cambio de apoyo político en el Congreso de ese entonces.
Lo siguiente tiene que ser el acabar con el embalse de citas médicas y programación de operaciones. No puede ser que los medios tengamos que estar reportando casos de asegurados que tienen que ser intervenidos para frenar el avance de sus males, y que les quieran dar fecha para dentro de tres o cuatro meses. ¿Acaso están buscando que se vayan a un privado para ser tratados de inmediato?, ¿acaso algunos malos médicos se están beneficiando con esto?
Es de esperarse que en esta nueva gestión, los representantes del sector privado en el directorio de Essalud tengan una participación más determinante en la toma de decisiones en favor de los asegurados. Recordemos que gran parte de los millonarios fondos que maneja la institución vienen de parte de las empresas empleadoras que aportan por cada uno de sus trabajadores en planilla. No permitan que si hay malos funcionarios, les sigan metiendo la mano al bolsillo.
La nueva presidenta ejecutiva de Essalud y el gobierno que ha confiado en ella para el cargo pese a los cuestionamientos por su paso por el Ministerio de Salud, tienen que entender que una nueva mala gestión en la seguridad social no hará otra cosa que llevarse vidas de más peruanos y agravar males que bien podrían ser aliviados con citas, tratamientos y cirugías a tiempo, que deberían darse siempre con un trato empático y digno de seres humanos. ¿Es esto tan difícil?




