Cuando parecía que este Congreso de “niños”, “mochasueldos”, pillos, violadores y terroristas no podía hacerle algo peor al Perú, anoche batió todo los récord de infamia y odio al ciudadano al elegir como presidente a José María Balcázar, un “prominente” miembro de la bancada de Perú Libre procesado por robo en Chiclayo y famoso por estar a favor de las relaciones sexuales entre hombres adultos y niñas. Sí, desde hoy este sujeto personifica a la Nación y estará sentado en Palacio de Gobierno.
Cuando surgió el nombre de este personaje como posible reemplazante de José Jerí, parecía una broma de mal gusto, una tomadura de pelo de parte de Guido Bellido, el expremier de Pedro Castillo impuesto por el prófugo Vladimir Cerrón. Siempre fue una vergüenza como congresista, incluso en este Poder Legislativo para el olvido. Pero ya proponerlo como jefe de Estado, parecía demasiado. Bueno, ayer la izquierda con votos del antes llamado “bloque democrático” lo han hecho posible.
Ahora el Perú entra en una etapa sombría. A nada bueno puede llevar una presidencia a cargo de un títere de Cerrón. Sí, son apenas cinco meses, pero es tiempo suficiente para destruir un país si, por ejemplo, se indulta a Pedro Castillo, se desmonta lo avanzado en la reestructuración de Petroperú, se mete mano en las elecciones, se nombra en los ministerios a pájaros fruteros y prontuariados como los que llevó el profesor, y se revientan los recursos públicos a cambio de votos, entre otras barbaridades.
Sin duda María del Carmen Alva, de Acción Popular, era una mejor opción para el país. Claro, ella misma generó anticuerpos tras su paso por la Presidencia del Congreso, pero al menos su sola elección pudo mantener la estabilidad hasta la entrega del mando a quien sea el ganador estas elecciones. Además, de hecho iba a poder convocar a mejores cuadros para ocupar los ministerios que ahora, sin duda, serán puestos en manos de una sarta de ineptos y corruptos como los que vimos en tiempos de Castillo.
La elección de Balcázar es una razón más para sostener que este Congreso es el peor de nuestra historia, y que decisiones como las de anoche son producto de su composición casi lumpenesca, donde todo se compra y todo se vende, donde todo se negocia por debajo de la mesa. El nuevo presidente es una vergüenza, lo peor que nos ha podido pasar en este momento, y ojalá los responsables de esta patada a los ciudadanos lo paguen en las urnas este 12 de abril.




