El shock que Milei propone en Argentina es justo y necesario. Los errores del voluntarismo ideológico de los últimos gobiernos radicales izquierdistas han generado una enorme crisis y las naciones precisan de cirujanos de hierro que resuelvan los problemas reales de la gente, no las utopías que a veces son promovidas desde el propio Estado, perjudicando el bolsillo de los ciudadanos. Primero hay que vivir, luego filosofar. Milei hace bien centrándose en la economía y priorizando. Por supuesto, el recorte de la publicidad estatal en los medios de comunicación obligará a replantear los modelos viables de periodismo, pero la realidad es evidente: la gente tiene que superar la crisis económica antes que gastar en propaganda política.

DosY es que los Estados, alentados por las facciones partidistas, venden ideologías que no tienen asidero en el mundo real. Esta demagogia alguien, tarde o temprano, la tiene que pagar y como siempre los que se encargan de la cuenta son los más pobres, los que necesitan un Estado que solucione sus problemas de seguridad, salud, trabajo, educación, infraestructura. Cada utopía ideológica, cada sueño de opio político, repercute de manera directa y negativa en la vida de la gente. TresMal haría Milei si decide promover la venganza desde el Estado. Las naciones necesitan superar sus divisiones para empezar a construir. Y construir es solucionar, solucionar problemas reales, elevar la calidad de vida de la gente, centrarse en desarrollar y crecer. El odio está en la raíz del subdesarrollo.

TAGS RELACIONADOS